11 ago. 2011


Caperhussa y su Lobo.





Ahora que ando algo aburrida y buscando en el baul de los recuerdos acabo de encontrar el cuento que escribí hace unos meses y lo voy a reciclar. Porque para los que no habiais caido en la cuenta nuestra Caperucita Roja ya no es aquella niña asustadiza que se veía sorprendida en el Bosque Animado, por aquel sadico lobo del cuento. 

En realidad ahora es ella la que porta el látigo y aunque el lobo le duplica en edad, lo ha convertido en un lobo manso y motero. Quien siempre lleva su chupa de cuero negro y unas gafas progres, porque es coqueto y le gusta maquillar un poco la diferencia de edad.

Caperucita ha crecido, al igual que todos nosotros, que ya no somos los niños de cuando nos leían ese cuento. Y os voy a contar un secreto porque la pobre quedo un poco trastornada con las trastadas del Lobo y todavía conserva ciertas manías persecutorias y una tendencia sado, que no tienen mayor importancia porque su lobito se deja hacer todo de todo. Al fin y al cabo el señor lobo se siente culpable de las pesadillas y los insomnios de Caperussha, como él la llama cariñosamente.

Ella trabaja de camarera, en un burguer, a tiempo parcial y él en su taller mecánico, de ahí el apodo por el que le conocen sus amigos de “lobo ferodo”. Ya que como todos sabéis el ferodo es un material superduro, formado por fibras de amianto, con el que se recubren las zapatas de los frenos de los automóviles. 

A don Lobo le gusta ser su propio jefe así que con lo que les dejo en herencia la abuelita monto su propio taller, donde entre arreglo y arreglo va tuneando su moto hipergaláctica de diseño. Ahora el pobre señor lobo feroz ya no ruge como antaño, pero le queda el consuelo de que todavía puede hacerlo poniendo su moto a rugir a muchas revoluciones.

Como cada fin de semana Don Lobo recoge a Caperucita cuando sale de su trabajo,con su moto galáctica. Y con su cestita de mimbre, llena de viandas y vino de las mejores cosechas se dirigen a casa de sus coleguitas, los tres cerditos del cuento. 

Que por cierto también se han hecho inseparables del lobo y no le guardan rencor por haberles dejado sin casa en varias ocasiones. Porque ya recordareís que les volo su casita de paja y que cual piromano les prendio fuego a otra de sus casitas. Bueno volviendo al tema, que ahora son amiguetes y desde allí todos juntos marchan de botellón a un descampado cercano.

Antes podían ir caminando para verse, pero desde que los cerditos consiguieron una vivienda de protección oficial en las afueras, ya apenas salen de casa. Vaya a ser que surja algún vendaval o que el bosque cercano se incendie, y no se encuentren cerca de su casa para apagar el fuego.

De hecho ahora los incendios forestales ya no unen tanto como antaño. Cuando Caperucita era pequeña cada vez que se incendiaba un trozo de bosque todos los animalitos vecinos del lugar acudían a ayudar con sus cubos llenos de agua y sus escasos medios para apagarlo. 

Y siempre estaban en deuda unos con otros, porque eso de que te salvén la casa “une mucho a las familias”. Y todo el pueblo era una gran familia, siempre dispuesta a ayudarse mutuamente y siempre en continua deuda generacional. Que nunca quedaba saldada porque algún incendio siempre había, aunque fuese para calentar las relaciones que se hubiesen enfriado.

Pero ahora en el bosque la gente se ha refugiado a cal y canto en sus nuevas casas de cemento con aluminosis, con sus teles de plasma y sus videoconsolas por lo que aquello se ha ido convirtiendo en lo que ya parece una gran ciudad de esas en las que: “nadie conoce a nadie”. 

Y cuando hay un gran incendio todos miran para otro lado vaya a ser que les lagrimeen los ojos por las molestias del humo. Y si por el contrario se trata de un pequeño incendio pues van y prenden otros dos o tres focos más para que se expanda en condiciones y se convierta en un gran incendio forestal del Bosque Animado.

Así que por estas circunstancias y según las reflexiones de Lobo Ferodo por desgracia en el Bosque Animado han pasado de la cultura del:

“No quemes el bosque porque es de todos”

A que la gente grite:

”El bosque es de todos…quema tu parte”


Y colorín colorado este cuento nuevamente ha terminado.

                                                                                      By Neuriwoman.

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